Jon Juaristi, empleado de Esperanza Aguirre, escribe un articulito en ABC donde realiza las siguientes afirmaciones:
1) Que Félix Monteira, director de Público hasta el pasado jueves y nuevo secretario de Estado de Comunicación, es “un esbirro de toda confianza” del Gobierno, “no necesariamente un Goebbels, pero sí un sectario”, que se dedicará a montar “una escalada de broncas con la oposición” mediante una “retórica radical”.
2) Que Público es “una buena escuela de especialistas en agit-prop”, que forma parte de la “tradición de mendacidad insolente que caracterizaba a la prensa panfletaria más clásica y casposa” y que es una “versión escolar subvencionada de El Motín de don José Nelken, con lenguaje adaptado a la LOGSE”.
3) Que Público dedicó una página al nombramiento de Manuel Pizarro como presidente del Consejo Social de la Universidad Autónoma “como contrapeso de la ascensión” de Monteira, una noticia que en su opinión tendría que haber sido “relegada al suplemento universitario o a una gacetilla local”.
4) Que Público recuerda en su información otras colocaciones de Aguirre, idea tomada de “blogs-basura” que presentan “cada cargo nombrado por Aguirre como un caso flagrante de corrupción y amiguismo”.
5) Que Público “pregona su independencia”, algo que constituye una ingenuidad sólo creíble para “maoistas peruanos”.
Cuando alguien lee una cosa escrita por un tontín, como ocurre con la gramática parda del empleado de Esperanza Aguirre, la tentación es no prestarle mayor importancia. Pero quizá sea un error, porque el resultado es que vivimos en una sociedad donde la ralea de los inmorales se dedica a predicar infumables discursos éticos.
Jon Juaristi es un señor que en los años setenta fue terrorista de ETA. Por supuesto, él tenía razón y los demás eran unos sectarios. Luego se hizo trotskista de la LCR y, faltaría más, él tenía razón y los demás eran unos sectarios. Decidió sacar carné del PCE que pregonaba la autodeterminación de Euskadi y la privatización de todos los medios de producción y, aunque les parezca increíble, él seguía con la razón y los demás eran unos sectarios. Cuando el PCE entró en decadencia cambió el carné y se afilió al PSOE, movimiento que le permitió ampliar la nómina de sectarios a su alrededor, mientras él seguia aferrado a la razón. Por último (de momento), devino liberal y decidió que lo más decente era ponerse a sueldo de la derecha extrema de Esperanza Aguirre, un salto que dio mientras mantenía firmemente agarrada la razón y seguía su particular cruzada contra los sectarios.
Jon Juaristi, ex etarra, ex trotskista, ex comunista, ex socialista y ahora empleado de Esperanza Aguirre, es un tontín insoportable. Y los sectarios que nunca hemos sido terroristas le podemos explicar gratis unas cuantas cosas, para que no escriba esos artículos de paleto que lame excitado la mano que le da de comer. Aunque la mano sea de la condesa de Murillo. Vamos allá:
1) El tontín debe saber que mientras él buscaba la liberación de Euskadi por vías violentas, el “sectario” Félix Monteira formaba parte del equipo fundador de El País, un medio que fue fundamental para la consolidación de la democracia. Casi nada la diferencia.
2) El tontín debe saber que es una verdadera osadía definir a Público como “prensa panfletaria y casposa”, cuando uno escribe en el ABC más ultra de las tres últimas décadas.
3) El tontín debe saber que es un síntoma de delirio muy preocupante interpretar que Público intentó equiparar los nombramientos de Monteira y Pizarro, como puede comprobar cualquier persona que repase el periódico del pasado viernes. Por lo demás, la noticia sobre Pizarro la decidió comunicar ese día el Gobierno de la condesa que le paga, y el tontín nos debe creer si le decimos que Público no tiene de momento influencia suficiente sobre Esperanza Aguirre como para convencerla de que informe sobre el fichaje de Pizarro horas después de que Moncloa confirme el nombramiento de Monteira.
4) El tontín debe saber que antes de convertirse en redactor jefe y proclamar que el nombramiento de Pizarro debería “haber sido relegado al suplemento universitario o a una gacetilla local”, es conveniente que lea primero el medio que le paga. Salvo que también considere una “gacetilla local” al ABC, claro.
5) El tontín debe saber que no es decente ocultar a sus lectores información relevante y que debería haber explicado en su articulito que en la noticia de Público se le citaba como uno de los “recolocados” de Esperanza Aguirre, quien hace algo más de un año lo nombró director general de Universidades. Y es que los lectores de ABC tienen derecho a saber que quizá su berrinche se deba a que Público recuerda que está a sueldo de la condesa de Murillo.
6) El tontín debe saber, por último, que Público no va pregonando por ahí su “independencia”. Eso lo hacen los medios que le pagan a él, al tontín. En este diario peleamos simplemente por ser periodistas honestos.
Los sectarios que nunca hemos sido terroristas (todos los que trabajamos en Público) pagamos mayoritariamente nuestros impuestos en Madrid. Y una parte de nuestro dinero lo destina luego la condesa a abonar la nómina de Jon Juaristi. El tontín debería saber que es de muy mala educación insultar a la gente que le da de comer. Incluso aunque seamos unos pobres sectarios que nunca hemos tenido la lucidez de militar en ETA, en la LCR, en el PCE, en el PSOE y en la tribu de Aguirre. Un curriculum propio de un saltimbanqui convencido de que la razón siempre está de su parte. El muy tontín.

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