Juan Luis Cebrián, el ejecutivo global admirado mundialmente por su brillantísima gestión al frente de Prisa, está cabreado por la marcha de España. Pese a ello, en un admirable ejercicio de contención, publica un muy equilibrado editorial en su periódico bajo el título “En la pendiente”. Siendo muy difícil discrepar de cualquiera de los argumentos que aporta, mi favorito es el siguiente:
El nombramiento de ministros no ha obedecido a razones políticas identificables.
Y pregunto yo: ¿En quién estará pensando el ejecutivo global cuando habla de nombramientos que no obedecen a razones identificables? ¿Sólo en ministros o también en algún director de periódico interplanetario escrito en un idioma hablado al sur de Europa?
En todo caso, y dado que el ejecutivo global posee las grandes recetas económicas para salir de la crisis, desde este humilde blog ruego al presidente Zapatero que se entreviste con él. Es prácticamente imposible que si se aplica el modelo de gestión del ejecutivo global al país entero, no salga España disparada de la crisis hacia las más altas cumbres de progreso.
Por último, es de justicia dejar claro que el disgusto del ejecutivo global nada tiene que ver con el hecho de que mañana se vote en el Congreso un decreto ley para aprobar la TDT de pago. No se puede ser mezquino realizando ese juicio de intenciones. Alguien que tiene hilo directo con Bill Gates y acaricia la campana de Wall Street, no se enreda en problemillas mundanos insignificantes.
[P. D.: Llevo 24 años comprando todos los días "El País". 24 años. Todos los días. Pero el ejecutivo global está empezando a ponerlo difícil. Muy difícil.]

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¡Desde luego, la carta de Cebrián parece salida de otro mundo! El colmo del cinismo, propio de los banqueros y empresarios actuales, que reciben como nadie y no reparten ni a dios, y aún piden limosnita al gobierno. ¿Es que no tiene decencia este señor? ¡Será bueno que le arrojen
a los leones, porque si le suben, botarle, para deshacerse de él, va a seguir tan ingrato como hasta ahora ( “…ni sirvas a quién sirvió, ni pidas, peras al olmo, a quién pidio” ) !
yo ya lo dejé de comprar.