El análisis del tratamiento que han dado los diferentes medios al escándalo del espionaje en la Comunidad de Madrid es toda una lección sobre periodismo. Sobre buen y mal periodismo. Veamos:
El País
1) Es el medio que descubre el escándalo y, con toda claridad, señala como responsable del espionaje al Gobierno de Esperanza Aguirre. Así lo hace, por ejemplo, en las portadas donde informa sobre los seguimientos a Manuel Cobo y a Alfredo Prada.
2) A la vista de las noticias publicadas, parece evidente que hay dos tramas de espionaje diferentes. Una es la que investiga las andanzas internacionales del vicepresidente Ignacio González y otra es la que realiza seguimientos a diversos políticos en Madrid (Cobo, Prada…). El diario no aclara esta circunstancia hasta el editorial que publica el 23 de enero, cinco días después de la primera información, bajo el título “Guerra sucia en Madrid“:
Al tratar de verificar si los seguimientos al vicepresidente del Gobierno regional, Ignacio González, en dos viajes al extranjero, de los que había pruebas gráficas y documentales, guardaban relación con ese equipo de Marcos Peña, El País dio con datos sobre espionaje por parte de personal adscrito a la consejería (pero con anterioridad a la contratación de Peña) de otras personalidades del PP como el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, y el ex consejero regional Alfredo Prada.
3) El periodista que descubre la trama declara a los medios, tras entregar los documentos que tiene sobre el caso a la Fiscalía, que El País “nunca ha dicho que el Gobierno de Esperanza Aguirre esté detrás de esto”. Es un extraño error de Francisco Mercado –ya que los titulares de su propio diario le desmienten–, que es aprovechado por El Mundo y por la Comunidad de Madrid para intentar desprestigiar toda la investigación periodística.
4) La veracidad del espionaje parece fuera de toda duda, ya que el diario aporta pruebas documentales (sobre todo en el caso del espionaje a González) y los políticos del PP confirman los datos de los seguimientos. Otra cosa es la atribución de responsabilidades, ya que el propio diario muestra dudas: a veces señala claramente al “Gobierno de Aguirre”, y en otras ocasiones habla de personas que “forman parte de la Consejería de Granados”.
El Mundo
1) Actúa desde el primer momento como brazo mediático de la Comunidad de Madrid. El diario de Pedro J. y el Gobierno de Aguirre difunden los mismos mensajes con una sincronización perfecta. Se pueden distinguir tres etapas con argumentos diferentes: primero se vincula el caso a Caja Madrid, después se pide a Gallardón que demuestre sus acusaciones y, finalmente, se da por supuesto que las informaciones son mentira y se exige a Rajoy que pida disculpas a Aguirre. Es decir, El Mundo da la vuelta por completo al caso. Al final no es la presidenta madrileña quien está en el punto de mira, sino el pobre Mariano.
2) El 21 de enero, El Mundo ya publica un minieditorial vinculando el espionaje con la batalla por el poder en Caja Madrid:
En el seno del Gobierno que preside Esperanza Aguirre existía ayer el convencimiento de que la divulgación del espionaje a Ignacio González dentro y fuera de España está muy relacionado con el pulso por el control de Caja Madrid. Se trata de una percepción bien fundamentada.
3) El 23 de enero, El Mundo está en plena ofensiva contra la cúpula del PP nacional. En un editorial titulado “Gallardón debe probar sus acusaciones”, carga contra el alcalde y también contra el pobre Mariano. Sostiene Pedro J.:
Una de dos: o Gallardón tiene razón al dar por bueno que Granados montó esa «unidad parapolicial» de la que brotaron los seguimientos, lo que pondría en la picota tanto al consejero como a sus avalistas, o estamos ante una operación mediático-política para destruir la carrera política de Esperanza Aguirre. Sólo cabe una de las dos opciones y, tarde o temprano, acabaremos sabiendo la verdad. [...]
La nota que divulgó ayer el PP demuestra que Mariano Rajoy está absolutamente desconcertado ante un episodio que se le ha escapado de las manos. Dice el PP que «los hechos son gravísimos» -sin determinar exactamente a qué se refiere- y que se han producido «actuaciones inadmisibles». Sí, ¿pero de quién? [...]
El líder del PP está en un grave apuro ya que ha sido Gallardón quien ha dado credibilidad a las acusaciones de espionaje en el contexto de un enfrentamiento fratricida con Aguirre. Rajoy no ha sabido frenar esta pugna ni ha logrado coordinar los contradictorios mensajes de su formación. Lo único que puede hacer ya es impulsar una investigación interna para saber a qué atenerse y exigir responsabilidades a quienes hayan vulnerado las reglas del juego limpio en el seno de su partido.
4) El círculo se completa el 25 de enero, cuando el diario publica otro minieditorial exigiendo que Gallardón y Rajoy se disculpen ante Aguirre:
Nadie puede descartar que algún funcionario haya incurrido en prácticas a lo «Mortadelo y Filemón» -Rubalcaba dixit-, pero de ahí a implicar al «Gobierno de Aguirre» media un abismo enorme. Ello no obsta para que esta crisis haya dejado profundas secuelas en el PP, que ha mostrado estos días sus divisiones internas. Gallardón avaló las acusaciones y reprochó al consejero Granados haber montado «una unidad parapolicial».Mariano Rajoy tampoco creyó en la palabra de Esperanza Aguirre y ordenó una investigación interna. Deberían excusarse.
Público
1) Destaca que el escándalo pone a prueba el liderazgo del pobre Mariano, que ha sido incapaz de poner orden en el partido desde la derrota del 9-M.
2) Además, Público pone el foco en los viajes de Ignacio González y descubre que el vicepresidente madrileño mintió al asegurar que no había realizado ninguna adjudicación al empresario Enrique Sánchez González, a quien se acusa en un dossier de regalar un viaje a Suráfrica a González y a su mujer valorado en 8.000 euros, en señal de agradecimiento por las adjudicaciones públicas recibidas.
ABC
1) Evita tomar partido entre los bandos del PP enfrentados. Respalda a Rajoy, es respetuoso con Aguirre, pero no ataca abiertamente a Gallardón. Un buen ejemplo de su política editorial puede ser el titular de la información principal del 23 de enero: “Rajoy investigará la trama de espías y Aguirre defiende a todo su equipo“. Ese mismo día publica un editorial, titulado “Rajoy sale al paso”, donde respalda a la cúpula nacional del partido:
El comunicado emitido ayer por la tarde desde la sede popular fue suficientemente claro al comprometer que exigirá responsabilidades políticas en caso de que se confirme la existencia de una «red de espías» dentro de la administración madrileña, hecho que los populares califican como «gravísimo» e «inadmisible». Es una respuesta sin ambigüedades y tan expresiva de la voluntad política de Rajoy que no admite marcha atrás. La dirección del PP ha comprendido que es necesario que este escándalo del espionaje a políticos de su organización en Madrid quede esclarecido hasta el último pliegue, con el resultado que sea preciso para restaurar la fama personal y política de quienes la merezcan y para depurar las responsabilidades de quienes lo hayan llevado a cabo, directamente o consintiéndolo.
2) Dos días después, publica la primera entrevista con Aguirre desde el estallido del escándalo, con un significativo titular en portada de la presidenta madrileña: “Todo acabará en nada”.