Un tal Ignacio Arsuaga, presidente de la organización ultra HazteOir.org, ha acusado a Público y otros medios de presionar “en plan mafioso” a los magistrados del Tribunal Supremo para que avalen la asignatura de Educación para la Ciudadanía:
Distintas organizaciones que luchan para conseguir la objeción de conciencia por la polémica asignatura de EpC se están organizando para contrarrestar la campaña emprendida por medios como La Sexta, Público o El País. A juicio de Arsuaga están presionando “en plan mafioso” a los magistrados del Tribunal Supremo que el próximo 26 de enero dictarán una importante sentencia sobre esta materia y que unificará los criterios de los distintos tribunales superiores de Justicia. Según explicó en COPE, el argumento esgrimido por estos medios es que si se reconoce la objeción de conciencia se produciría “un boquete en el Estado de Derecho” y que provocaría que los padres pidieran también la objeción a asignaturas como las matemáticas. “Es algo totalmente falso”, sentenció Arsuaga.
Lo que más me asombra de esta clase de memos ultracatólicos es la desfachatez con la que mienten. ¿Pero no dice su religión que mentir es pecado? Si el tal Arsuaga tiene alguna prueba de las “presiones mafiosas” a los miembros del Supremo, que las presente. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? No hace falta decir que no se puede presentar lo que no existe (bueno, el tal Arsuaga pensará que sí, ya que vive en un mundo mental donde los pescadores caminan sobre las aguas y las vírgenes quedan preñadas sin conocer varón).
Está claro que para algunos fascistas vale todo. No es que manipulen la realidad, es que inventan un mundo inexistente sin ningún tipo de escrúpulos. Es como si yo digo que el tal Arsuaga es un proxeneta. ¿Tengo alguna prueba? Las mismas que él sobre las “presiones mafiosas”.
La cuestión roza el ridículo si uno observa a qué se dedica HazteOir: a montar campañas de presión contra todo lo que huela a libertad. Por eso le tienen miedo a Educación para la Ciudadanía, porque no quieren ciudadanos libres ni formados, sino ovejas sumisas y analfabetas.
Así que ya sabes Arsuaga, tontito, no mientas que es pecado.

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