En el escaso tiempo libre en que no están acuchillándose o espiándose unos a otros, los dirigentes (es un suponer) del PP insisten en que antes de las elecciones del 9-M ya se sabía que la crisis económica iba a ser brutal. Pues no. Zapatero es, sin duda, culpable de enredarse en una estúpida discusión semántica sobre el nombre de la cosa, allá por mayo. Y también es responsable de tardar en reaccionar como debía, allá por junio. Pero es una crítica absurda sostener que, antes de las últimas elecciones generales, todo el mundo sabía el alcance económico que iba a tener la crisis y ZP se dedicó a ocultarlo. ¿Pruebas? Muy sencillas: el programa electoral del PP. Joaquín Estefanía escribe al respecto, en un artículo titulado “Las ideas claras”, eslogan utilizado por la derecha antes del 9-M:
El Partido Popular (PP) tiene dos ideas fuerza: reitera que ofrece al Gobierno un conjunto de medidas para salir de la recesión que, además de discutibles (no se aplican en parte alguna), son las mismas que hace seis meses; nada ha cambiado para los populares en los últimos tiempos. Segundo, machaca obsesivamente con la imagen de que el PSOE mintió en las elecciones de marzo, ocultando la dimensión de la crisis.
Bien. El PP presentó en marzo de 2008 su “Programa de Gobierno”, titulado Las ideas claras. Con Rajoy es posible, un conjunto de 1.791 medidas fruto del debate en sus filas. Veamos su pronóstico de entonces en relación con la situación económica. En su propuesta 665 dicen: “Llevaremos a cabo políticas que permitan que nuestra economía se sitúe en un escenario de aceleración del crecimiento económico hasta situarse en el entorno del 4% al final de la legislatura”; en la 667 afirman que “nuestra política presupuestaria nos conducirá a un superávit que avanzará en la próxima legislatura hasta situarse, al final de la misma, en el entorno del 3% del PIB”.
Los populares dedican un capítulo entero a “alcanzar el pleno empleo”, y en sus propuestas 788 y 789 dicen que su objetivo para final de la próxima legislatura es situar la tasa de paro en el 6,5%, y su meta, que se “creen 2,2 millones de puestos de trabajo” en el mismo periodo, situando la tasa de actividad femenina en niveles cercanos al 70%. “Queremos que la tasa de actividad se sitúe en el entorno del 78% para el conjunto de la población”.
En las 327 páginas del programa no hay nada, ni directa ni subliminalmente, que permita rastrear al lector el indicio de una desaceleración económica, y mucho menos de una recesión. Era marzo pasado y el documento termina con una frase redonda: “Nos presentamos sin nada que esconder, tal y como somos. Nos avala nuestra trayectoria: nosotros cumplimos los compromisos que asumimos”.
¿Ocultaban o estaban en Babia?

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