El pacto constitucional logrado por los diferentes partidos en 1978 fue un acierto y merece ser loado. Pero lo que resulta inaceptable es que los políticos de entonces pretendan convertirse en guardianes de unas supuestas esencias eternas. En una entrevista con El País, el socialista Alfonso Guerra sostiene lo siguiente:
P. ¿Es urgente esa reforma [para regular la sucesión a la Corona]?
R. Urgente no es, pero como se quiere hacer, y creo que en esto sí hay acuerdo, se podría hacer. Pero si se hiciese sólo esto, como afecta a un título que exige un referéndum, habría que tentarse la ropa antes de hacerlo sólo para esta cuestión. Hay que ser responsable. [...]
P. Usted ha dicho que los mecanismos de representación de los Estados parecen más lúcidos y claros por elección que por herencia. ¿Es tiempo de reflexionar sobre la conveniencia de abandonar el modelo de monarquía parlamentaria?
R. Usted me cita parcialmente; no ha citado todo lo que dije, que es muy importante. Dije que intelectualmente parece más acertado elegir a la máxima representación del Estado que no heredarlo familiarmente. Y añadía que en España, lo que ocurrió en la Transición avala absolutamente la existencia de una monarquía parlamentaria. Y citaría, para sorpresa de algunos, que en sus inicios el PSOE no era republicano, ni monárquico, era accidentalista. Y Pablo Iglesias repitió muchas veces que el esquema monarquía/república estaba en función del respeto a la democracia y a la libertad. Y cuando ven que la dinastía y los partidos dinásticos con Alfonso XIII están invadiendo claramente la libertad y la democracia es cuando dicen, tenemos que terminar con este sistema. Ahora estamos en la condición contraria, no tiene ningún sentido someter a las generaciones futuras a unas tensiones monarquía/república que hubo en el pasado cuando justamente la monarquía parlamentaria que hoy existe en España ha garantizado el respeto a la libertad y a la democracia.
O sea que, según Guerra, ser “responsable” significa impedir que los ciudadanos puedan pronunciarse en un referéndum y las generaciones futuras serán tan inmaduras que no deben ser sometidas a las “tensiones monarquía/república”. ¿Cómo era aquello de todo por el pueblo pero sin el pueblo?
El señor Guerra pudo decidir en 1978 lo que le dio la gana. Y el mismo derecho le corresponde a los españoles actuales y a las generaciones venideras. No necesitan que les proteja la inmensa sabiduría de papá Alfonso.

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