José Bono, ese político de la derecha rancia que se empeña en presentarse a las elecciones bajo las siglas del PSOE, ha tenido la infeliz ocurrencia de colocar en el Congreso que preside una placa en honor de una monja llamada Maravillas de Jesús. ¿Su mérito? Pues según los promotores de la idea, que nació en un edificio que ahora ocupa parte de la Cámara Alta. La argumentación es ciertamente peregrina, ya que en ese caso habría que hacerle un homenaje a todos los que hayan nacido en la misma casa que Santa Maravillas. ¿O no?
La idea de colocar la plaquita se le ocurrió a Jorge Fernández, diputado del PP que pertenece al Opus Dei, y la Iglesia asegura que la monja fue “perseguida” durante la guerra civil. El Vaticano la canonizó en 2003, aval más que suficiente para que el catoliquísimo Bono comprase la idea de Fernández.
Joan Herrera, de ICV, ha presentado un recurso contra la decisión de homenajear a Maravillas de Jesús. El diputado catalán recuerda que “insignes demócratas” como Manuel Azaña siguen sin tener un reconocimiento en el Congreso, de cuyas paredes cuelgan retratos de tres presidentes de las Cortes franquistas.
¿Santa Maravillas antes que Manuel Azaña? No parece razonable. Así que puedes mostrarle tú malestar a Bono, escribiéndole un correo electrónico a la siguiente dirección: jose.bono@presidente.congreso.es

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